España ardiendo: el trabajo que convierte el bosque en cenizas

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El riesgo de incendios forestales está en uno de sus momentos más críticos. Cada año, las altas temperaturas, la sequedad ambiental y determinadas actividades laborales aumentan el peligro de que una chispa se convierta en un fuego incontrolable. Desde la prevención de riesgos laborales, es esencial recordar que la seguridad laboral y la salud ocupacional deben anticiparse a estos escenarios para proteger tanto a las personas trabajadoras como al medio natural.

La Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, junto con normativas específicas de cada comunidad autónoma obliga a que cualquier actividad realizada en terreno forestal o en sus inmediaciones contemple medidas estrictas de prevención frente al fuego.

 

Actividades laborales de riesgo de incendio

Existen numerosos trabajos con capacidad de originar un incendio:

  • Soldadura, corte y uso de radiales: generan chispas y partículas incandescentes.
     
  • Trabajos con maquinaria agrícola o forestal (tractores, motosierras, desbrozadoras, retroexcavadoras): el roce metálico con piedras o suelos secos puede provocar fuego.
     
  • Obras en terreno forestal: movimiento de tierras, uso de explosivos, motores o grupos electrógenos.
     
  • Procesos industriales o artesanales: hornos de carbón o cal, destilación de plantas aromáticas.
     
  • Fumar en áreas de trabajo en campo o en entornos con vegetación seca: una colilla mal apagada puede originar un incendio en cuestión de segundos.
     
  • Quema de rastrojos y restos vegetales: solo autorizada bajo condiciones estrictas y fuera del periodo de máximo riesgo (1 de junio a 15 de octubre).
     

Medidas preventivas clave

La normativa establece obligaciones concretas para reducir al mínimo el riesgo:

  • Control y mantenimiento de maquinaria: revisar sistemas de escape, filtros y cadenas; evitar que equipos calientes entren en contacto con vegetación seca; cumplir con el marcado CE y los planes de mantenimiento.
     
  • Zonas de seguridad: habilitar áreas libres de vegetación de al menos 5 metros alrededor de soldaduras, radiales o grupos electrógenos.
     
  • Equipos de extinción disponibles: mochilas extintoras de 14 litros, herramientas manuales y depósitos de agua en la zona de trabajo.
     
  • Operario controlador: en función del riesgo y del tipo de maquinaria, una persona debe supervisar el cumplimiento de las medidas preventivas y tener comunicación directa con el 112.
     
  • Suspensión de trabajos en nivel 3 de preemergencia: en época de máximo riesgo, entre el 1 de junio y el 15 de octubre, los trabajos con maquinaria de alto riesgo deben suspenderse.
     
  • Gestión de combustibles y residuos: está prohibido almacenar gasoil, gasolina o restos vegetales sin autorización y fuera de depósitos homologados.
     
  • Formación y cultura preventiva: toda persona trabajadora debe conocer protocolos de emergencia, primeros auxilios y planes de evacuación.
     

OTP: un compromiso con la seguridad frente al fuego

En OTP sabemos que una chispa puede cambiarlo todo. La prevención de riesgos laborales frente a incendios forestales exige planificación, disciplina y formación. Proteger la vida de las personas trabajadoras y el entorno natural requiere anticiparse, aplicar protocolos estrictos y respetar siempre las restricciones en los periodos críticos.

Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
 

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