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  • Participamos en la Jornada sobre evaluación de la carga laboral como obligación preventiva

    Participamos en la Jornada sobre evaluación de la carga laboral como obligación preventiva

    Ayer jueves 2 de julio de 2026, UGT-PV celebró en Valencia la jornada “La evaluación de la carga laboral como obligación preventiva”, un encuentro centrado en la relación entre intensificación del trabajo, salud mental y prevención de riesgos laborales.

    Desde OTP participamos en esta jornada, que puso sobre la mesa uno de los grandes retos preventivos actuales: cómo evaluar, gestionar y prevenir la sobrecarga de trabajo antes de que tenga consecuencias sobre la salud física y mental de las personas trabajadoras.

    De derecha a izquierda; Anabel Fernández Fornelino, Fundadora y Directora Ejecutiva (CEO) del Servicio de Prevención Affor Health; nuestra compañera Gema Cano de la Casa, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales y Especialista en Riesgos Psicosociales; Patricia Montoro Meyaui, Directora de Operaciones (COO) en IBG Illice Brands Group; y Mar Reche Pérez, Especialista en Medicina del Trabajo del Servicio de Prevención de SAV.

    Durante el encuentro se presentaron los resultados del estudio “Intensificación del trabajo y salud mental: La evaluación de la carga laboral como obligación preventiva”, elaborado en el marco de la Estrategia Valenciana de Salud, Seguridad y Bienestar Laboral 2025-2029.

    El informe situó la sobrecarga de trabajo como uno de los grandes desafíos en materia preventiva. Según los datos recogidos en el estudio, el 49% de la población trabajadora en España estaría expuesta a presión de tiempo o sobrecarga de trabajo, por encima de la media europea. Este contexto refuerza una idea clave: la carga laboral no puede abordarse únicamente como una cuestión de productividad, sino como un factor con impacto directo en la salud de las personas.

    La jornada contó en su apertura con Tino Calero Vaquerizo, Secretario General de UGT-PV; Amelia Mañá Lloria, Vicerectora d’Igualtat, Diversitat i Benestar de la Universitat de València; y María Lurueña Ruíz, Directora General de Trabajo, Cooperativismo y Seguridad Laboral y directora del INVASSAT.

    Posteriormente, se presentó el informe del proyecto impulsado por UGT-PV, con la participación de Marisa Baena Martínez, Vicesecretaría General y de Políticas Públicas, de Salud Laboral, Cooperación y Medio Ambiente de UGT-PV, y Adrián Todolí Signes, Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universitat de València y Doctor en Derecho y Economía.

    La jornada también contó con la intervención de Óscar Pérez Zapata, Experto en intensidad del trabajo y sus efectos en la salud y Doctor en Sociología de las Organizaciones por la Universidad Complutense de Madrid, quien abordó las prioridades y estrategias para la regulación de la intensidad del trabajo.

    En la imagen interviene Óscar Pérez Zapata, Experto en Intensidad del Trabajo y sus efectos en la salud y Doctor en Sociología de las Organizaciones por la Universidad Complutense de Madrid.

    Dentro de la mesa “Gestión de la salud mental en las empresas como elemento diferenciador”, participaron Patricia Montoro Meyaui, Directora de Operaciones (COO) en IBG Illice Brands Group; nuestra compañera Gema Cano de la Casa, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales y especialista en Riesgos Psicosociales; Mar Reche Pérez, Especialista en Medicina del Trabajo del Servicio de Prevención de SAV; y Anabel Fernández Fornelino, fundadora y directora ejecutiva (CEO) del servicio de prevención Affor Health.

    De derecha a izquierda; Pablo Estevan Torres, Coordinador Técnico de las Oficinas de Asesoramiento en materia de Salud Laboral de UGT-PV; Anabel Fernández Fornelino, Fundadora y Directora Ejecutiva (CEO) del Servicio de Prevención Affor Health; nuestra compañera Gema Cano de la Casa, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales y Especialista en Riesgos Psicosociales; Patricia Montoro Meyaui, Directora de Operaciones (COO) en IBG Illice Brands Group; y Mar Reche Pérez, Especialista en Medicina del Trabajo del Servicio de Prevención de SAV.

    Durante su intervención, nuestra compañera Gema Cano presentó una experiencia práctica vinculada a IBG Illice Brands Group, grupo empresarial con sede en Elche especializado en el diseño, fabricación, comercialización y distribución de calzado y moda, integrado por marcas como D.Franklin, Kalk, Conguitos y Break & Walk.

    A partir de una evaluación de riesgos, el trabajo desarrollado permitió avanzar en la implantación de un Plan de Salud Mental vivo, planificado y adaptado a las necesidades reales de la empresa. Este enfoque partió de una premisa esencial: la salud mental laboral no se gestiona con medidas aisladas, sino con procedimientos concretos, comprensibles para la plantilla y revisables en el tiempo.

    Nuestra participación en esta jornada refuerza la importancia de pasar del diagnóstico a la acción. Evaluar los riesgos psicosociales, identificar factores de sobrecarga y planificar medidas eficaces permite a las empresas anticiparse al daño, mejorar la organización del trabajo y proteger el bienestar de sus equipos.

    Un Plan de Salud Mental debe responder a preguntas clave: cuándo debe implantarse, quién debe liderarlo, cómo se adapta a cada organización y cómo se consigue que las personas trabajadoras entiendan el para qué de cada medida. Solo así deja de ser un documento formal y se convierte en una herramienta real de prevención.

    Queremos agradecer especialmente a Pablo Estevan Torres, Coordinador Técnico de las Oficinas de Asesoramiento en materia de Salud Laboral de UGT-PV, su implicación en la jornada, dinamizando las preguntas del público y favoreciendo un debate enriquecedor.

    Desde OTP seguimos impulsando una prevención rigurosa, práctica y adaptada a los nuevos retos de las empresas.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.

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  • Siniestralidad temprana en verano: cómo prevenir accidentes laborales en nuevas incorporaciones y sustituciones

    Siniestralidad temprana en verano: cómo prevenir accidentes laborales en nuevas incorporaciones y sustituciones

    El verano no solo cambia los horarios, las temperaturas y la carga de trabajo. También cambia las plantillas. Llegan sustituciones por vacaciones, refuerzos en hostelería, comercio, logística, agricultura, mantenimiento, limpieza, eventos, turismo o construcción, y muchas empresas incorporan personas que deben adaptarse rápido a tareas, ritmos, equipos y riesgos que todavía no dominan.

    Ahí aparece un punto crítico para la prevención de riesgos laborales: la siniestralidad temprana. Un estudio reciente de la Universidad Pública de Navarra señala que el 9,1% de los accidentes laborales analizados en Navarra entre 2014 y 2025 se produjo durante el primer mes de trabajo. Además, jóvenes, personas migrantes y trabajadores con poca experiencia concentran una parte importante del riesgo. La conclusión es clara: la prevención no puede limitarse a entregar documentación o impartir una formación inicial formal. Tiene que acompañar la incorporación real al puesto.

    La siniestralidad temprana no es mala suerte: es falta de adaptación preventiva

    La siniestralidad temprana se produce durante los primeros días, semanas o meses de una persona en un puesto de trabajo. En ese periodo, el trabajador o trabajadora todavía está aprendiendo cómo se organiza la actividad, qué tareas tienen mayor riesgo, qué procedimientos debe seguir, a quién preguntar, qué equipos utilizar y qué situaciones debe evitar.

    El problema se agrava cuando la empresa interpreta la incorporación como un trámite administrativo. Firmar documentación, entregar EPIs y explicar normas generales no garantiza que la persona sepa trabajar de forma segura en condiciones reales. La prevención debe aterrizar en la tarea concreta, el entorno concreto y la experiencia concreta de quien se incorpora.

    En verano, este riesgo aumenta porque muchas contrataciones responden a necesidades urgentes: cubrir vacaciones, reforzar turnos, atender picos de demanda o mantener la actividad con menos personal habitual disponible.

    ¿Por qué el verano aumenta el riesgo en nuevas incorporaciones?

    El verano aumenta el riesgo porque combina tres factores: más rotación, más presión operativa y condiciones ambientales más exigentes.

    Una persona recién incorporada puede estar expuesta a calor, fatiga, cambios de turno, ritmos elevados, tareas físicas, desplazamientos, manipulación de cargas, trato con público, uso de maquinaria o coordinación con contratas. Si además entra en un equipo reducido por vacaciones, puede recibir menos supervisión de la necesaria justo cuando más la necesita.

    También hay un riesgo organizativo: la empresa puede confiar en que el personal temporal “aprenda sobre la marcha”. Ese aprendizaje informal puede funcionar en tareas simples, pero en prevención de riesgos laborales es insuficiente. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a proteger de forma eficaz la seguridad y salud de las personas trabajadoras, también cuando la relación laboral es temporal, estacional o de sustitución.

    La formación inicial no basta si no se verifica el aprendizaje

    La formación en prevención es imprescindible, pero no debe confundirse con una garantía automática de seguridad. Una persona puede haber recibido formación y, aun así, no saber cómo actuar ante una incidencia real, una máquina concreta, una zona de paso conflictiva, una tarea con sobreesfuerzo o una situación de estrés térmico.

    La empresa debe comprobar que la información preventiva se entiende y se aplica. Esto implica explicar los riesgos del puesto, enseñar los procedimientos críticos, revisar el uso correcto de equipos de protección, resolver dudas y observar cómo se ejecutan las tareas durante los primeros días.

    En el caso de personas trabajadoras cedidas por ETT, el INSST contabilizó en 2024 un total de 18.262 accidentes sufridos por esta población trabajadora, con 57 accidentes graves y 6 mortales. Este dato refuerza la necesidad de coordinar correctamente la información entre empresa usuaria, ETT y persona trabajadora antes del inicio efectivo de la actividad.

    ¿Qué debe revisar una empresa antes de incorporar personal de verano?

    Antes de incorporar personal para cubrir vacaciones o reforzar actividad, la empresa debería revisar al menos cinco aspectos preventivos.

    Primero, si la evaluación de riesgos del puesto está actualizada y refleja las condiciones reales de verano: calor, carga física, ritmos, turnos, desplazamientos, cambios de plantilla o aumento de demanda.

    Segundo, si la persona recibirá información específica del puesto, no solo información genérica de la empresa. No es lo mismo conocer una norma que saber aplicarla en una cocina, un almacén, una obra, una terraza, un vehículo, una línea de producción o una comunidad de propietarios.

    Tercero, si existe una acogida preventiva estructurada. La incorporación debe incluir recorrido por zonas críticas, explicación de tareas prohibidas o limitadas, entrega y ajuste de EPIs, identificación de responsables y canales para comunicar incidencias.

    Cuarto, si hay una persona de referencia durante los primeros días. La supervisión inicial reduce errores, evita improvisaciones y permite detectar conductas inseguras antes de que se conviertan en accidentes.

    Quinto, si se ha previsto seguimiento. La prevención no termina el primer día. Revisar la adaptación a los 7, 15 o 30 días permite corregir dudas, ajustar medidas y comprobar que la persona trabaja con autonomía segura.

    Sectores donde este enfoque es especialmente importante

    Este enfoque es clave en sectores con contratación estacional, alta rotación o picos de actividad. En hostelería y turismo, por la presión de servicio, las prisas, los turnos y la manipulación de cargas. En comercio y logística, por almacenes, reparto, carretillas, movimientos repetitivos y fatiga. En agricultura y construcción, por exposición al calor, maquinaria, trabajos físicos y entornos cambiantes. En limpieza, mantenimiento y eventos, por la coordinación con otras empresas y la variabilidad de centros de trabajo.

    En todos estos casos, el riesgo no está solo en la tarea. Está en la combinación entre poca experiencia, poco tiempo de adaptación y exigencia productiva inmediata.

    Una buena acogida preventiva también protege a la empresa

    Una incorporación bien gestionada reduce accidentes, evita bajas, mejora la productividad y refuerza la cultura preventiva. También ayuda a la empresa a demostrar que no ha tratado la prevención como una formalidad, sino como una parte real de la organización del trabajo.

    Esto es especialmente relevante en un contexto en el que 2026 ha sido declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo y en el que la Inspección de Trabajo está reforzando la atención sobre riesgos físicos, psicosociales y condiciones de trabajo. La prevención efectiva se demuestra con hechos: evaluación actualizada, formación adecuada, información específica, medidas implantadas y seguimiento real.

    Conclusión: contratar rápido no puede significar prevenir tarde

    Las sustituciones de verano y las contrataciones temporales son necesarias para muchas empresas. Pero incorporar personas con rapidez no puede significar incorporarlas sin una prevención suficiente.

    El primer mes de trabajo debe tratarse como una fase crítica. No basta con que la persona empiece. Tiene que empezar entendiendo el puesto, reconociendo los riesgos, sabiendo qué hacer y teniendo apoyo para trabajar con seguridad desde el primer día.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.

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    Fuentes

  • Cáncer de origen profesional: el dato que obliga a mirar mejor cómo se trabaja

    Cáncer de origen profesional: el dato que obliga a mirar mejor cómo se trabaja

    El INSST ha puesto el foco en uno de los temas más exigentes de la prevención de riesgos laborales: el cáncer de origen profesional. En junio de 2026, el organismo reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar la exposición de las personas trabajadoras a factores de riesgo de cáncer en Europa y reforzar la necesidad de identificar mejor estos riesgos en los centros de trabajo.

    La cuestión no es menor. Según el propio INSST, casi la mitad de la población trabajadora europea podría haber estado expuesta a algún factor de riesgo de cáncer en el trabajo. Para las empresas, este dato no debería leerse como una alarma genérica, sino como una llamada a revisar con más criterio técnico cómo se están evaluando determinadas exposiciones dentro de la seguridad laboral y la salud ocupacional.

    Cancer laboral: Un problema que no siempre aparece donde se espera

    Cuando se habla de cáncer laboral, muchas empresas piensan automáticamente en industrias químicas, laboratorios o procesos muy especializados. Pero esa mirada se queda corta.

    El riesgo puede aparecer también en tareas de mantenimiento, reformas, limpieza técnica, manipulación de residuos, soldadura, corte, lijado, exposición a polvo, humos, fibras o materiales antiguos. A veces no está en la actividad principal de la empresa, sino en trabajos puntuales que se repiten sin demasiada visibilidad preventiva.

    Y ese es uno de los grandes retos: lo que no se identifica, no se gestiona.

    ¿Qué nos está diciendo realmente el INSST respecto al cáncer laboral?

    El mensaje de fondo es claro: prevenir el cáncer de origen profesional exige mejorar la identificación de los factores de riesgo y convertir esa información en medidas preventivas reales.

    No basta con saber que existe una sustancia peligrosa. Hay que entender cuándo se usa, quién puede estar expuesto, durante cuánto tiempo, en qué condiciones, con qué ventilación, con qué procedimientos y con qué nivel de control.

    La prevención no puede depender de la intuición ni de frases como “aquí siempre se ha trabajado así”. En este tipo de riesgos, la costumbre puede ser precisamente el problema.

    La exposición no siempre se ve, pero sí puede investigarse

    Uno de los errores más frecuentes es esperar señales evidentes para actuar.

    En muchos casos, las exposiciones relevantes no generan un aviso inmediato. No siempre hay olor intenso, irritación, accidente visible o malestar en el momento. Por eso la empresa necesita una prevención más analítica: observar tareas, revisar procesos, estudiar materiales, comprobar fichas, valorar mediciones y contrastar si las medidas implantadas son suficientes.

    La clave no es dramatizar. La clave es preguntar mejor.

    ¿Qué se libera durante el proceso?
    ¿Qué ocurre en las limpiezas?
    ¿Qué pasa cuando hay una avería?
    ¿Quién entra en la zona de trabajo?
    Las contratas reciben la misma información?
    Las medidas colectivas funcionan en la práctica?
    Se ha valorado sustituir productos o procesos?

    De la documentación al control real

    Una empresa puede tener documentos preventivos y, aun así, no estar controlando bien la exposición al cáncer laboral.

    El papel sirve si ayuda a tomar decisiones. Si una evaluación no refleja el trabajo real, si no se actualiza cuando cambian procesos, si no contempla tareas ocasionales o si no aterriza en medidas concretas, pierde valor preventivo.

    El cáncer de origen profesional obliga a una prevención menos automática y más conectada con la realidad operativa. No se trata solo de cumplir. Se trata de poder demostrar que el riesgo se ha identificado, que se ha reducido y que las medidas se revisan cuando el trabajo cambia.

    La dirección también decide prevención

    Este tema no pertenece únicamente al área técnica.

    La dirección influye cuando decide qué productos se compran, qué procesos se mantienen, cómo se planifican las tareas, cuánto tiempo se asigna a ciertos trabajos, qué formación se exige y cómo se coordinan las contratas.

    También influye cuando permite que determinadas prácticas se normalicen sin revisión.

    Por eso, el cáncer de origen profesional debe entenderse como un asunto de gestión empresarial. No solo por responsabilidad legal, sino por responsabilidad con la salud de las personas y con la sostenibilidad del propio sistema preventivo.

    Una oportunidad para revisar antes de que sea tarde

    La publicación y la jornada impulsadas por el INSST llegan en un momento oportuno: 2026 ha sido declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo y la prevención del cáncer laboral forma parte de las prioridades técnicas del organismo.

    Para las empresas, la oportunidad está en anticiparse.

    Revisar exposiciones.
    Detectar tareas poco visibles.
    Actualizar evaluaciones.
    Mejorar medidas colectivas.
    Formar con precisión.
    Coordinar mejor trabajos externos.
    Y conectar la vigilancia de la salud con los riesgos reales del puesto.

    En prevención, algunos daños no permiten actuar tarde. El cáncer de origen profesional exige mirar antes, decidir antes y corregir antes.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.

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  • Estrés térmico por calor: cómo proteger a los equipos cuando suben las temperaturas

    Estrés térmico por calor: cómo proteger a los equipos cuando suben las temperaturas

    El estrés térmico por calor exige planificación preventiva, criterio técnico y medidas adaptadas al trabajo real. Descubre cómo proteger la salud laboral ante altas temperaturas.

    Las altas temperaturas están cambiando la forma en que muchas empresas deben organizar la prevención de riesgos laborales. Lo que antes podía percibirse como una situación puntual del verano hoy exige una gestión más anticipada, especialmente en trabajos al aire libre, tareas con esfuerzo físico o entornos donde el calor se acumula durante la jornada.

    Construcción, agricultura, mantenimiento, logística, limpieza viaria, seguridad, eventos, transporte, industria o trabajos en cubiertas son algunos ejemplos. En todos ellos, el calor puede afectar a la salud ocupacional, al rendimiento, a la concentración y a la seguridad laboral. La buena noticia es que, con una planificación adecuada, muchas situaciones de estrés térmico pueden prevenirse o controlarse eficazmente.

    El calor laboral necesita planificación, no improvisación

    Hidratarse, hacer pausas o utilizar protección solar son medidas necesarias. Pero su eficacia aumenta cuando forman parte de una estrategia preventiva previamente definida.

    La gestión del calor no debería depender solo de que una persona trabajadora detecte que se encuentra mal. Lo recomendable es anticiparse: evaluar el riesgo, organizar tareas, adaptar horarios, prever pausas, disponer de zonas de sombra o descanso, formar a los equipos y establecer criterios claros de actuación.

    El INSST y AEMET han reforzado recientemente la importancia de contar con herramientas que permitan anticipar mejor los riesgos por altas temperaturas en trabajos al aire libre. Este enfoque ayuda a las empresas a tomar decisiones preventivas con mayor precisión y a adaptar las condiciones de trabajo antes de que el calor se convierta en un problema.

    ¿Qué es el estrés térmico por calor?

    El estrés térmico por calor se produce cuando las condiciones ambientales, el esfuerzo físico, la ropa de trabajo o los equipos utilizados dificultan que el organismo elimine el calor acumulado.

    No depende únicamente de la temperatura exterior. También influyen la humedad, la radiación solar, la velocidad del aire, la intensidad de la tarea, la duración de la exposición, el nivel de aclimatación, el estado de salud de la persona trabajadora y la posibilidad real de recuperarse durante la jornada.

    Por eso, dos puestos expuestos al calor no tienen por qué presentar el mismo nivel de riesgo. Una tarea ligera a primera hora del día no exige la misma respuesta preventiva que una actividad física intensa, con EPIs, bajo radiación solar directa y durante varias horas.

    Obligaciones preventivas ante temperaturas extremas

    La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece el deber empresarial de proteger la seguridad y salud de las personas trabajadoras. Además, el Real Decreto 486/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, indica que las condiciones ambientales no deben suponer un riesgo para la seguridad y salud.

    Tras la modificación introducida por el Real Decreto-ley 4/2023, en trabajos al aire libre y en lugares que no puedan quedar cerrados deben adoptarse medidas adecuadas frente a fenómenos meteorológicos adversos, incluidas las temperaturas extremas. Estas medidas pueden incluir la adaptación de las condiciones de trabajo, la reducción o modificación de las horas de exposición e incluso la interrupción de determinadas tareas cuando no pueda garantizarse la protección.

    Para las empresas, esto no debe entenderse solo como una carga normativa. Es una oportunidad para revisar procedimientos, mejorar la organización del trabajo y proteger mejor a los equipos en escenarios cada vez más frecuentes.

    Qué revisar antes de trabajar con calor

    El manual del INVASSAT “Prevención del riesgo de estrés térmico debido al calor” ofrece un enfoque muy útil: identificar los factores que aumentan la exposición, valorar el trabajo realizado y aplicar medidas para eliminar o reducir el riesgo.

    En la práctica, una empresa debería revisar:

    • Temperatura, humedad, radiación solar y ventilación.
    • Intensidad física de la tarea.
    • Duración de la exposición.
    • Horarios y momentos críticos de la jornada.
    • Uso de ropa de trabajo o EPIs que puedan dificultar la disipación del calor.
    • Disponibilidad real de agua, sombra y zonas de recuperación.
    • Aclimatación de las personas trabajadoras.
    • Formación para reconocer síntomas de agotamiento, deshidratación o golpe de calor.
    • Procedimiento de primeros auxilios y actuación ante emergencias.

    El INSST también señala la utilidad de valorar indicadores como temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del aire, que pueden combinarse mediante el índice WBGT. Esto refuerza una idea clave: el calor laboral debe evaluarse con criterio técnico, no solo por percepción subjetiva o experiencia previa.

    ¿Qué medidas preventivas puede aplicar la empresa?

    Las medidas deben adaptarse al puesto, al sector y a la exposición real. No existe una única solución válida para todos los casos, pero sí hay líneas de actuación comunes que ayudan a reducir el riesgo.

    Entre las más importantes se encuentran:

    • Organizar las tareas de mayor esfuerzo en las horas de menor temperatura.
    • Planificar pausas suficientes y ajustadas al nivel de exposición.
    • Garantizar acceso continuo a agua potable.
    • Habilitar zonas de sombra o descanso.
    • Reducir la exposición directa al sol cuando sea posible.
    • Adaptar ritmos de trabajo y cargas físicas.
    • Utilizar ropa adecuada y protección frente a la radiación solar.
    • Formar a las personas trabajadoras y mandos intermedios.
    • Establecer un protocolo claro ante síntomas de alerta.
    • Revisar la vigilancia de la salud en puestos especialmente expuestos.

    Estas medidas no solo protegen la salud. También ayudan a mantener la actividad con mayor seguridad, reducir errores, evitar interrupciones imprevistas y mejorar la capacidad de respuesta de la organización.

    La formación es clave para detectar los primeros síntomas

    Una parte esencial de la prevención del estrés térmico es que las personas expuestas sepan reconocer las señales de alerta.

    Calambres, sed intensa, fatiga, dolor de cabeza, mareos, piel caliente, confusión, náuseas o pérdida de coordinación pueden indicar que el organismo está teniendo dificultades para regular la temperatura.

    La formación debe ser clara, práctica y adaptada al trabajo real. No se trata solo de explicar qué es un golpe de calor, sino de enseñar cuándo avisar, cómo actuar, a quién comunicarlo y qué pasos seguir para evitar que la situación avance.

    También es importante que los mandos intermedios tengan criterios preventivos claros. En muchas empresas, son quienes organizan turnos, distribuyen tareas y detectan antes los cambios en el estado de una persona trabajadora.

    La prevención del calor también mejora la continuidad del trabajo

    Gestionar bien el calor no significa detener la actividad ante cualquier subida de temperatura. Significa tener criterios para decidir mejor.

    Una empresa que evalúa el riesgo, planifica horarios, adapta tareas y define medidas preventivas puede mantener su actividad con más seguridad y menos improvisación. Esto es especialmente importante en sectores donde los plazos, la atención al público, la producción o la prestación de servicios requieren coordinación constante.

    La prevención eficaz ayuda a proteger a las personas y también a reducir incidencias, errores operativos, bajas, paradas no previstas y situaciones de tensión organizativa.

    Cómo puede ayudar OTP

    En OTP acompañamos a las empresas en la identificación, evaluación y gestión de los riesgos asociados al calor y a las condiciones ambientales.

    Nuestro equipo técnico puede ayudar a revisar puestos expuestos, valorar medidas preventivas, actualizar evaluaciones de riesgos, definir protocolos de actuación, formar a los equipos y adaptar la planificación preventiva a cada realidad productiva.

    El calor laboral no debe gestionarse desde la urgencia. Con criterio técnico, anticipación y medidas adecuadas, es posible proteger mejor la salud de las personas trabajadoras y reforzar la seguridad de la organización.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.

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    Fuentes técnicas consultadas
    INSST y AEMET: proyecto para prevenir riesgos por altas temperaturas en trabajos al aire libre.
    INVASSAT: manual “Prevención del riesgo de estrés térmico debido al calor”.
    BOE: Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y Real Decreto 486/1997, modificado por el Real Decreto-ley 4/2023.

  • Robots en alta tensión: menos riesgo humano… pero nuevos desafíos en prevención laboral

    Robots en alta tensión: menos riesgo humano… pero nuevos desafíos en prevención laboral

    La automatización está empezando a entrar en uno de los entornos más críticos de la seguridad laboral: los trabajos en líneas de alta tensión. Esta evolución tecnológica abre nuevas oportunidades en la prevención de riesgos laborales, especialmente en actividades con alta exposición a accidentes graves.

    En el contexto de la seguridad laboral, la incorporación de robots autónomos plantea un cambio relevante en la gestión del riesgo. Aunque su implantación todavía no es generalizada, sí marca una tendencia clara hacia modelos de trabajo donde la exposición directa de las personas trabajadoras puede reducirse de forma significativa.

     

    ¿Pueden los robots eliminar los trabajos de mayor riesgo en alta tensión?

    Sí, en parte. Los robots permiten intervenir en tareas donde tradicionalmente el riesgo ha sido extremo: trabajos en altura, contacto con electricidad y condiciones ambientales complejas.

    Estas tecnologías ya están empezando a utilizarse en algunos entornos para realizar inspecciones, mantenimiento y reparaciones en líneas eléctricas. Su principal ventaja es evidente: eliminar la exposición directa a situaciones donde el error humano puede tener consecuencias graves.

    Sin embargo, a día de hoy, estas soluciones no sustituyen completamente la intervención humana, sino que la complementan.

    La automatización reduce riesgos… pero introduce nuevos escenarios preventivos

    Reducir la exposición a un riesgo no significa eliminar el riesgo. Significa transformarlo.

    El uso de robots introduce peligros diferentes que deben integrarse en la evaluación de riesgos laborales:

    • Posibles atropellos o colisiones con equipos automatizados
    • Riesgos de aplastamiento o atrapamiento durante su funcionamiento o mantenimiento
    • Fallos técnicos o errores en la programación
    • Interacción persona-máquina en entornos compartidos

    Además, aparece un factor cada vez más relevante:

    • Riesgos psicosociales derivados de la automatización, como la incertidumbre laboral, la adaptación a nuevas funciones o la presión por supervisar sistemas tecnológicos

    La prevención debe anticiparse a estos escenarios, no reaccionar cuando ya han generado incidentes.

     

    Innovación tecnológica en PRL: una oportunidad que aún no es generalizada

    Aunque el avance es significativo, la realidad es que este tipo de soluciones todavía no está implantado de forma masiva.

    Su desarrollo se encuentra en fase de expansión, especialmente en entornos con una fuerte apuesta por la automatización. En la mayoría de empresas, las tareas en alta tensión siguen realizándose con intervención directa de personas trabajadoras.

    Por tanto, no se puede considerar aún una solución estándar, pero sí una línea clara hacia el futuro de la prevención.

     

    OTP y la prevención en entornos automatizados: adaptarse o llegar tarde

    La tecnología puede reducir accidentes… pero solo si se integra correctamente dentro de la estrategia preventiva.

    Desde OTP, se acompaña a las empresas en la identificación de estos nuevos riesgos, adaptando las evaluaciones y definiendo medidas específicas para entornos donde conviven personas y sistemas automatizados.

    Porque el error no está en innovar.
     El error está en no anticipar sus consecuencias.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
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    Autora: Mairen Casañ Chirivella, Coordinadora del Departamento Técnico | OTP Valencia

  • 840.000 Muertes al año deben forzar un cambio de rumbo en la prevención: El estrés laboral también mata

    840.000 Muertes al año deben forzar un cambio de rumbo en la prevención: El estrés laboral también mata

    Durante años, cuando se hablaba de prevención de riesgos laborales, la imagen más habitual era la de un casco, una caída en altura o una máquina peligrosa. Sin embargo, el mundo del trabajo ha cambiado. Y los riesgos también.

    La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de lanzar una advertencia difícil de ignorar: los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo provocan más de 840.000 muertes anuales en todo el mundo. Una cifra que equivale, aproximadamente, a la desaparición de toda la ciudad de Valencia cada año.

    Estrés crónico, jornadas interminables, presión organizativa, violencia psicológica, hiperconectividad o agotamiento emocional ya no son problemas invisibles ni cuestiones individuales. Son riesgos laborales reales, medibles y con impacto directo sobre la salud física, mental y social de las personas trabajadoras.

    Y precisamente hacia ahí apunta también el nuevo anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en España.

     

    ¿Por qué la nueva prevención pone el foco en los riesgos psicosociales?

    El nuevo proyecto de ley supone un cambio importante en la forma de entender la prevención.

    Por primera vez, la salud mental y los riesgos psicosociales dejan de ocupar un lugar secundario para convertirse en uno de los ejes centrales del nuevo modelo preventivo. El texto reconoce expresamente que los daños derivados del trabajo no son únicamente físicos, sino también mentales, cognitivos, emocionales, conductuales y sociales.

    Este cambio no surge de forma aislada. Responde a una realidad que las estadísticas llevan años mostrando y que ahora la OIT vuelve a poner sobre la mesa con cifras contundentes.

    Según el informe publicado en 2026:

    • Más de 45 millones de años de vida saludables se pierden cada año por estos riesgos.
    • El impacto económico ya equivale al 1,37% del PIB mundial.
    • El 35% de la población trabajadora supera las 48 horas semanales.
    • El 23% ha sufrido violencia o acoso laboral durante su vida profesional.

    La prevención laboral ya no puede limitarse únicamente a evitar accidentes visibles. También debe actuar sobre las formas de organización del trabajo que deterioran progresivamente la salud.

     

    El estrés laboral también mata: cuando el riesgo no hace ruido

    Uno de los aspectos más relevantes del informe es la relación directa entre los riesgos psicosociales y enfermedades físicas graves.

    La OIT vincula gran parte de estas muertes a patologías cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares, además de trastornos mentales como la depresión o la ansiedad.

    El problema es que estos riesgos no suelen percibirse como peligros inmediatos.

    No generan imágenes espectaculares ni accidentes virales. Se desarrollan lentamente:

    • jornadas prolongadas,
    • falta de descanso,
    • presión constante,
    • conflictos organizativos,
    • liderazgo inadecuado,
    • ausencia de reconocimiento,
    • o sensación permanente de disponibilidad.

    Y precisamente por eso muchas empresas todavía los infravaloran.

     

    ¿Qué riesgos psicosociales preocupan más a la OIT?

    El informe identifica varios factores especialmente preocupantes dentro de los entornos laborales actuales.

    Jornadas excesivas y desconexión inexistente

    La hiperconectividad y la dificultad para desconectar del trabajo están aumentando los niveles de fatiga y estrés sostenido.

    La futura ley española también recoge esta preocupación, integrando la desconexión digital dentro del enfoque preventivo y no únicamente como un derecho organizativo.

    Violencia psicológica y acoso

    La violencia psicológica aparece como la forma de acoso más frecuente a nivel mundial, afectando al 18% de las personas trabajadoras.

    El nuevo proyecto normativo en España también refuerza la protección frente al acoso laboral, el ciberacoso y la violencia por razón de sexo, integrándolos explícitamente dentro del ámbito preventivo.

    Organización del trabajo y carga mental

    La OIT insiste en una idea clave: el problema no suele estar únicamente en el puesto, sino en cómo se organiza el trabajo.

    La carga mental, la presión continua, la falta de participación o la ambigüedad de funciones se consolidan como factores de riesgo cada vez más relevantes.

     

    La nueva prevención ya no va solo de evitar accidentes

    Uno de los grandes cambios del nuevo modelo preventivo es conceptual.

    La prevención deja de centrarse exclusivamente en el entorno físico para analizar también:

    • la organización del trabajo,
    • el liderazgo,
    • la comunicación,
    • la gestión emocional,
    • la conciliación,
    • o la carga psíquica derivada del trabajo.

    Esto obliga a las empresas a evolucionar hacia modelos preventivos más completos y estratégicos.

    Porque los riesgos psicosociales no son un problema individual que deba resolver únicamente la persona trabajadora.

    Son, en gran medida, riesgos organizativos.

     

    OTP y la importancia de evaluar los riesgos psicosociales antes de que aparezca el problema

    La nueva realidad laboral exige sistemas preventivos capaces de detectar riesgos que muchas veces no son visibles hasta que el problema ya se ha producido.

    Desde OTP ayudamos a las empresas a identificar, evaluar y gestionar los riesgos psicosociales mediante metodologías específicas adaptadas a cada organización, analizando factores como la carga de trabajo, la participación, el liderazgo, la comunicación o el clima laboral.

    Porque la nueva prevención ya no se mide solo por los accidentes que ocurren.

    También por los problemas que conseguimos evitar antes de que afecten a la salud de las personas trabajadoras.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
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  • Cuando un vestuario se rompe: lo que la crisis del Real Madrid enseña sobre liderazgo, burnout y riesgos psicosociales

    Cuando un vestuario se rompe: lo que la crisis del Real Madrid enseña sobre liderazgo, burnout y riesgos psicosociales

    La derrota contra el FC Barcelona es solo la punta del iceberg de una crisis interna que llevaba semanas creciendo dentro del vestuario: enfrentamientos entre jugadores, tensión constante, pérdida de cohesión, cuestionamiento del liderazgo, filtraciones continuas y un clima emocional cada vez más deteriorado.

    Porque los conflictos que terminan explotando públicamente rara vez aparecen de un día para otro. Normalmente son el resultado de una acumulación progresiva de desgaste organizativo, presión sostenida y problemas de gestión interna que no se han resuelto a tiempo.

    Y aunque hablamos de fútbol de élite, muchas de las dinámicas que hoy rodean al Real Madrid son exactamente las mismas que aparecen en organizaciones con problemas psicosociales: conflictos interpersonales, burnout, pérdida de liderazgo, deterioro del clima laboral, presión constante y equipos emocionalmente agotados.

    El deporte cambia el escenario.
    La dinámica humana, no tanto.

    Cuando los conflictos dejan de ser puntuales y se convierten en cultura

    Las discusiones entre jugadores, los altercados en entrenamientos o la tensión permanente dentro del vestuario no son relevantes únicamente por el enfrentamiento en sí. Lo importante es lo que reflejan.

    En prevención psicosocial, los conflictos repetidos suelen ser uno de los primeros síntomas visibles de un deterioro organizativo más profundo. La tensión sostenida, la pérdida de confianza y la falta de cohesión generan entornos donde cualquier pequeño problema termina explotando y el problema deja entonces de ser interpersonal para convertirse en organizativo.

    Liderar un equipo agotado: el desgaste invisible del liderazgo

    Otro de los aspectos más interesantes desde el punto de vista psicosocial es el desgaste de la autoridad.

    La situación vivida en el vestuario refleja una realidad muy frecuente en entornos laborales sometidos a alta presión: liderar un equipo emocionalmente agotado es mucho más difícil que gestionar un equipo estable y cohesionado.

    Cuando un grupo entra en una dinámica negativa, la autoridad formal deja de ser suficiente. Aparecen cuestionamientos constantes, resistencia al cambio y pérdida de legitimidad del liderazgo, especialmente cuando existe incertidumbre o sensación de transición dentro de la organización.

    En prevención de riesgos psicosociales esto suele traducirse en:

    • aumento de conflictos,
    • peor comunicación,
    • fatiga emocional,
    • deterioro del clima laboral,
    • y sensación de falta de control organizativo.

    El rendimiento deportivo y el rendimiento laboral comparten algo esencial: ambos dependen enormemente de la estabilidad emocional colectiva.

    Burnout: cuando la presión deja de ser puntual y se vuelve permanente

    El fútbol de élite trabaja bajo una exposición mediática y psicológica extrema. Pero muchos de los mecanismos de desgaste que aparecen en estos entornos también están presentes en empresas sometidas a presión constante.

    Exigencia continua, evaluación permanente, falta de descanso psicológico, incertidumbre sobre el futuro, presión por resultados o sensación de desgaste emocional sostenido son factores directamente relacionados con el burnout y otros riesgos psicosociales.

    Y uno de los errores más habituales es pensar que el burnout aparece únicamente por exceso de trabajo.

    En realidad, muchas veces aparece por la combinación de:

    • alta exigencia,
    • baja percepción de apoyo,
    • conflictos internos,
    • pérdida de reconocimiento,
    • y sensación de falta de control sobre la situación.

    Cuando esto ocurre, el equipo empieza a funcionar en “modo supervivencia”. El talento sigue existiendo, pero el entorno deja de permitir que funcione correctamente.

    El problema no es el conflicto. Es no gestionarlo a tiempo.

    Desde la prevención psicosocial, el objetivo no es eliminar completamente los conflictos. Eso es imposible en cualquier equipo humano.

    El verdadero objetivo es evitar que se cronifiquen y deterioren la organización.

    Por eso, factores como:

    • liderazgo saludable,
    • comunicación interna,
    • participación,
    • claridad organizativa,
    • gestión emocional,
    • o cohesión grupal

    son elementos preventivos reales, aunque muchas veces se sigan viendo como cuestiones “secundarias”.

    La nueva prevención de riesgos laborales avanza precisamente hacia ahí: entender que la salud mental, las relaciones laborales y la organización del trabajo forman parte directa de la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.

    OTP y la importancia de detectar el desgaste antes de que explote

    Los problemas organizativos rara vez aparecen de un día para otro. Normalmente llevan tiempo desarrollándose hasta que finalmente se hacen visibles.

    Desde OTP ayudamos a las empresas a identificar factores de riesgo psicosocial antes de que se traduzcan en conflictos graves, pérdida de rendimiento, absentismo, burnout o deterioro del clima laboral.

    Porque muchas veces el verdadero problema no es el conflicto visible.

    Es todo lo que llevaba tiempo ocurriendo antes de que explotara.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
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  • Empleos verdes: sostenibles para el planeta… ¿pero seguros para las personas trabajadoras?

    Empleos verdes: sostenibles para el planeta… ¿pero seguros para las personas trabajadoras?

    La transición hacia una economía sostenible está transformando el mercado laboral en España. Los llamados empleos verdes crecen impulsados por las energías renovables, la economía circular o la eficiencia energética, y se presentan como una oportunidad clave para el futuro.

    Sin embargo, el último informe del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) advierte de una realidad menos visible: estos nuevos modelos de trabajo también traen consigo riesgos laborales emergentes que muchas empresas todavía no están evaluando con la profundidad necesaria.

    ¿Qué son realmente los empleos verdes y por qué están creciendo?

    Los empleos verdes son aquellos que contribuyen a preservar o restaurar el medioambiente, ya sea mediante nuevas actividades o adaptando sectores tradicionales a criterios de sostenibilidad

    Este crecimiento no es casual. Forma parte de una estrategia global impulsada por la Unión Europea y por la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, que busca anticipar los cambios derivados de la transición ecológica

    Pero hay un matiz importante: que un trabajo sea “verde” no significa automáticamente que sea seguro.

    ¿Son los empleos verdes realmente seguros?

    Existe una percepción generalizada de que lo sostenible es también seguro. Sin embargo, el propio INSST desmonta esta idea: los empleos verdes pueden generar riesgos nuevos o poco conocidos para la salud de las personas trabajadoras

    Esto ocurre porque la transición ecológica no solo cambia lo que se hace, sino cómo se hace. Nuevas tecnologías, nuevos materiales y nuevas formas de organización del trabajo están introduciendo escenarios donde la prevención aún no está completamente desarrollada.

    En otras palabras, estamos avanzando más rápido en sostenibilidad que en prevención.

    ¿Qué riesgos laborales están apareciendo en los empleos verdes?

    El informe del INSST identifica varios focos de riesgo que ya están presentes en sectores como energías renovables, reciclaje o construcción sostenible.

    Por un lado, aumenta la exposición a riesgos clásicos que se intensifican con estas nuevas actividades. Un ejemplo claro es el trabajo en altura en la instalación de paneles fotovoltaicos, donde la falta de personal suficientemente formado puede incrementar la siniestralidad

    Por otro lado, aparecen riesgos completamente nuevos. El uso de materiales innovadores, como los nanomateriales, plantea incertidumbre sobre sus efectos a largo plazo en la salud

    A esto se suman cambios organizativos relevantes: mayor subcontratación, automatización de procesos o descentralización del trabajo, factores que pueden dificultar el control efectivo de las condiciones laborales

    El resultado es un entorno donde conviven riesgos tradicionales y emergentes, aumentando la complejidad de la gestión preventiva.

    ¿Por qué la prevención va por detrás en estos nuevos entornos?

    El problema no es la aparición de nuevos riesgos, sino la falta de anticipación.

    El INSST señala que uno de los grandes desafíos de los empleos verdes es la necesidad de formación específica y adaptación continua de las personas trabajadoras frente a tecnologías y materiales nuevos

    Cuando esto no ocurre, la prevención pierde eficacia. Se implantan nuevas actividades sin integrar desde el inicio una evaluación de riesgos completa, lo que deja espacios de vulnerabilidad.

    Además, la presión por avanzar hacia modelos sostenibles puede generar conflictos entre objetivos medioambientales y de seguridad si no se gestionan correctamente.

    ¿Cómo deben actuar las empresas ante los riesgos en empleos verdes?

    La clave está en aplicar el mismo principio que rige toda la prevención de riesgos laborales: anticiparse.

    La normativa es clara. La evaluación de riesgos no es opcional, sino el punto de partida para identificar, eliminar o reducir cualquier peligro en el entorno de trabajo

    En el caso de los empleos verdes, esto implica ir un paso más allá:

    • Analizar los riesgos emergentes asociados a nuevas tecnologías
    • Evaluar el impacto de los cambios organizativos
    • Formar específicamente a las personas trabajadoras
    • Adaptar los procedimientos preventivos a cada nueva actividad

    No se trata solo de cumplir la ley, sino de evitar que la innovación genere nuevos problemas de seguridad.

    OTP y la prevención en los nuevos escenarios laborales: anticiparse al riesgo verde

    Desde OTP trabajamos con empresas que están viviendo esta transición hacia modelos más sostenibles, ayudándoles a integrar la prevención desde el primer momento.

    Analizamos los riesgos asociados a nuevas tecnologías, realizamos evaluaciones adaptadas a cada actividad y diseñamos medidas preventivas que permiten avanzar hacia la sostenibilidad sin comprometer la seguridad.

    Porque el futuro del trabajo será verde, sí…
     pero solo será sostenible de verdad sí también es seguro.

    Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.

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