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Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud para conmemorar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948. Cada año se elige para ese día un tema de interés prioritario para la salud pública mundial, siendo el tema de este año la hipertensión arterial.

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que se caracteriza por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias por encima de los valores establecidos como normales por consenso (se ha fijado en 140 mmHg para la tensión arterial sistólica o máxima, y 90 mmHg para la tensión arterial diastólica o mínima). Estas cifras de tensión arterial elevadas aumentan el riesgo de sufrir infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. Además, la hipertensión arterial no controlada puede causar ceguera, irregularidades en el ritmo cardíaco y fallo cardíaco.

 Según la OMS, 1 de cada 3 adultos padece hipertensión arterial, una proporción que crece con la edad: una de cada diez personas de entre 20 a 40 años, y cinco de cada diez de 50 a 60 años. Se considera que ese problema fue la causa directa de 7,5 millones de defunciones en 2004, lo que representa casi el 13% de la mortalidad mundial.

En la mayoría de los casos no se han encontrado causas específicas para esta enfermedad. Sin embargo existen algunos factores que hacen que se tenga mayor riesgo de padecerla: antecedentes familiares, obesidad, consumo elevado de sal, alcohol, tabaco, falta de ejercicio y estrés, son algunos de ellos. La hipertensión, salvo que sea severa, no suele producir síntomas. En la mayoría de los casos su descubrimiento es casual. A veces, puede asociarse a dolor de cabeza, inquietud, nerviosismo o hemorragia nasal espontánea, entre otros.

 No obstante, la hipertensión se puede tratar y sobre todo prevenir. ¿Cómo? Por ejemplo, un hecho tan simple como el de seguir una dieta baja en sal puede ayudarnos a controlarla, ya que se ha demostrado que las dietas ricas en sodio pueden favorecer el aumento de la tensión arterial.

Además de las dietas bajas en sal, la OMS nos recomienda:

  • Seguir una dieta equilibrada
  • Evitar el uso nocivo del alcohol
  • Hacer ejercicio con regularidad
  • Mantener un peso saludable
  • Evitar el consumo de tabaco.

Centrándonos en nuestro país, y con respecto al consumo de sal, un estudio reciente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición estima que el consumo medio de sal en España es de 9,9 gr diarios, lo que supone casi el doble de lo que recomienda la OMS ( que recomienda no consumir más de 5gr al día). Este dato nos coloca segundos en el ránking del país que consume más sal dentro de la comunidad Europea, tan sólo por detrás de Portugal que ocupa el primer lugar. Como diría nuestra compañera de Grupo OTP Isabel Bru, “si es que en España somos muy “salaos”.

Así que, ponle sal a la vida…. pero sin pasarte.

Fuente:  Organización Mundial de la Salud (http://www.who.int/es/)